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90. P.S. I Love You

No, no fui al aeropuerto. Ni yo quería, ni ella quería. Y sí, nos mandamos algunos mensajes más después que la dejé en su casa. Y que todos me pregunten “¿y ahora qué vas a hacer que no está?” tampoco ayuda demasiado. Diría Majo, una amiga, que se vaya al mes de haber empezado a salir es como un asesinato al enamoramiento. Y tiene razón.

Pero… por otro lado, ¿había otra cosa para hacer? No, ninguna. Ella no se iba a quedar, ni yo la iba a seguir, ni nada. Así que ahora a pasar el maldito calendario lo más rápido posible, para que los 84 días se transformen en 30, en 10, en 2.

Por si fuera poco el domingo cuando se fue, por alguna extraña coincidencia del destino, me la pasé solo en casa. Mis padres seguían afuera, y mi hermana aprovechó para escaparse por ahí con su -ahora ya no ex- novio. Así que como venía gente a arreglar unas cosas en casa, me tuve que quedar. Y no fue nada divertido. Por suerte ahora los días son más cortos, la única ventaja para que 80 y tantos días se vayan más rápido.

59. I’ve Just Seen a Face

Cerremos los círculos por favor. Lo necesito para sentirme bien conmigo mismo, una especie de comportamiento obsesivo si se quiere. Encontré a la Mujer Maravilla. Una muestra más que el Uruguay es chiquito, y que acá no hace las cosas el que no quiere. Intentando solucionar algún aspecto de mi vida, una amiga movió cielo y tierra y la encontró. Me pasó su mail y le escribí. Le puse que no nos conocíamos, que la había visto en una fiesta de disfraces de tal fecha, que después la tenía en una foto que es preciosa (la foto… y ella también, para qué mentir), y que quería conocerla. Salir a tomar algo, qué sé yo. Que me perdonara si la molestaba, que obviamente no sabía nada de ella, y que no soy de hacer esas cosas, pero que ta… perdido por perdido.

La respuesta no se hizo esperar.

from WonderWoman <wonder.woman@gmail.com>
to Pablo G. <unpasoalfondo
@gmail.com>
subject: Mujer Maravilla
mailed-by gmail.com

Jajajaja… sos un ídolo. Te juro que me morí con tu mail, pero te tengo que dar una mala noticia. Yo no fui a ninguna fiesta, ni me disfracé de Mujer Maravilla, ni obviamente tenés una foto mía. Para mí que te equivocaste de mail. Igual suerte con tu búsqueda.

Después de darme cuenta que había escrito mal la dirección de mail (y de disculparme por sentirme más estúpido de lo corriente), volví a mandar un mail. Que sí, que yo soy, que no lo puedo creer, que estás seguro que estás hablando de mí, que me siento super halagada pero… tengo novio. La historia de mi vida. Que no me importa, que yo igual quiero conocerte, que no creo que a mi novio le guste, que yo no invité a tu novio, bla bla bla.

Ahí se fue la Mujer Maravilla, con su látigo, con su avión invisible, con sus esposas, sus botas… debería haber invitado a salir a Caperucita.

56. It’s All Too Much

Mientras que sigue la búsqueda infructuosa de la Mujer Maravilla (no es joda.. abrieron un grupo de búsqueda y todo. Esto se está yendo de mambo. Porque además si algún día la encuentro lo primero que le voy a decir es “Perdón!”), la semana pareció acomodarse. Volví a recuperar los días enteros, con mañanas incluídas -aunque algunas se me quejen de que ya no las acompaño más en las madrugadas-; a trabajar, a mandar currículums, a mandar presupuestos, a andar en bicicleta.

El lunes me encontré con Inés, una compañera de la facultad. Desde hace tiempo estaba saliendo con una persona que no le servía. Pero claro, ¿quién se la juega y le dice que el que está saliendo con ella es un imbécil? A veces nadie. En este caso, casi todos. Y optó por él y no por nosotros. El tiempo nos dio la razón, y el jueves antes del casamiento de Alejandra se separó. Alegría para todos. En la fiesta, mientras bailábamos, me contó algunas cosas no muy buenas de él, y que quería mudarse pero que no podía porque andaba media endeudada (pagando las cuentas de él digamos). Así que bueno… le ofrecí mis ahorros. Y allá se fue mi viaje, por lo menos hasta marzo del año que viene. Es que para eso están los amigos, ¿verdad?. Así que el lunes nos vimos, le di el dinero, hablamos un rato, y admiramos como nuevamente el clima se ponía loco. Cuando me iba me dice:

– Che, nos vemos el sábado en el cumpleaños de Luciana, ¿verdad?
– Bueno… no tuve el placer de ser invitado creo.
– ¿Seguro?, mirá que mandó un mail a mucha gente invitándo. Fijate bien
– Estoy casi seguro, pero me fijo
– ¡Andá a saber qué le hiciste!

O qué no le hice. Detalles de la vida asumo. Martes y miércoles -clasificación de Uruguay incluída- fueron casi normales. Mucho trabajo, los ojos cuadraditos de mirar la pantalla, y no demasiado más. Hasta que Claudia -una especie de compañera de trabajo virtual- me llama por el msn.

Claudia dice:
Pablo… cómo andás loquito?
Pablo! dice:
Bien de bien ¿y vos Clau?
Claudia dice:
Estresadísima!!… che, perdoná que te moleste. ¿Qué tenés para hacer el miércoles que viene?
Pablo! dice:
Clau… deberías saber que es imposible que pueda planificar con tanta antelación! Es decir, quizás sí tengo cosas, pero ya me las olvidé : ) Por? A qué me estás invitando?
Claudia dice:
porque bueno, finalmente llegó la fecha
Pablo! dice:
la fecha? QUÉ FECHA?
Claudia dice:
el miércoles que viene nos casamos con Martín! No te voy a llevar la tarjeta, pero si querés te la mando por mail, si?

Como muchos dicen por ahí, el guionista de arriba se está tomando esto como una jodita para VideoMatch o algo similar. Vamos, es hora de ir cortando con esto de los casamientos. Sobre todo porque dos horas después (quizás menos, quizás más… esto de no usar reloj no ayuda tampoco) el guionista volvió a revolver la herida.

Claudia dice:
che, perdón que te joda de nuevo y que pregunte pero… ¿vas acompañado? Perdón, pero es que los del salón me preguntan por la cantidad exacta de gente
Pablo! dice:
Pues no, por el momento no puedo decir que vaya acompañado. Ahora, si llego a encontrar a la Mujer Maravilla te pego el grito
Claudia dice:
: D

55. Got To Get You Into My Life

Les discutí hasta el cansancio a Leandro y a Virginia que la pintura no iba a funcionar, pero no hubo caso. Así que marché a la fiesta de disfraces con la cara pintada de blanco. No creo que hayan pasado 25 minutos dentro de la fiesta, cuando se me empezó a correr toda: demasiado calor. Yo no sé por qué la gente no me hace caso de primera.

Igual, con mi traje violeta causé sensación. Y aunque iba con las expectativas relativamente bajas -la noche anterior había sido complicada y las ganas de salir se me habían evaporado. Solo iba porque ya había pago la entrada-, la verdad es que nos divertimos montones. Porque, como dijo una amiga, las fiestas de disfraces tienen ese plus: sos un personaje. Así que de golpe la gente se sacaba fotos con nosotros, o nos felicitaba (o al menos yo entendí que nos felicitaban).

No todos los días se puede bailar de la mano del señor Bomba, de Jesús, de una jugadora de fútbol a la cual dejaría que me hiciera todos los goles que quisiera, a varias de los 101 dálmatas, o con aproximadamente 150 de los 300 espartanos.Hermoso. Ecléctico. Hermoso de nuevo. Cerca de la hora de la partida la vi. Ella iba bailando entre todos con su capa roja, pasando entre la gente. Fantástica. Igual a los 15 segundos la perdí de vista, y en vista que tanto Leandro como Vicky se querían ir, abandoné toda esperanza.

Así que llegué a casa, me saqué la pintura, y me acosté un rato. Al otro me puse a descargar las fotos (sobre todo teniendo en cuenta eliminar aquellas que serían definitivamente un bochorno) cuando la volví a ver. Hermosa. Yo no había sacado esa foto -porque era en el baño de las mujeres… y no recuerdo haber entrado-. El problema es que, obviamente, no sé nada. Tampoco, siendo justos, creo que hubiera sabido algo si me la cruzaba en la fiesta y le intentaba hablar. Pero lo cierto es que no sé nada, ni su estado civil, si es de este país, si habla español, si es mala (qué va… seguro que no). Ni siquiera si tiene un nombre que mi cerebrito acepte finalmente.

Solo sé que me enamoré de la Mujer Maravilla, y que ahora no me la puedo sacar de la cabeza.