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91. All You Need Is Love

Me levanto como cualquier día. No como cualquier día, en realidad es lunes, y por alguna extraña razón tengo como que pila de energías. Mientras todavía disfruto del calor de la cama (cosa que contrariamente a lo que cualquiera podría pensar, sí me gusta), pienso seriamente en si es un día ideal para empezar de nuevo con la bicicleta. Sé que hace muchísimo frío, y hay bastante viento. La duda me gana cada vez más (y por alguna tarita que tengo, si no arranco el lunes, no arranco jamás en lo que queda de la semana), y estoy a punto de dejarme vencer. Así que finalmente me levanto de la cama, y lo primero que hago es ver los correos y eso. No vaya a ser que tenga algo urgente para hacer y yo ande dándole pedal a la vida.

Veo mi cuenta de gmail, veo mi cuenta de hotmail, varias otras cuentas más, chequeo facebook solo por hacer tiempo, y abro el msn. Y ahí llega. Bendito el msn que permite los mensajes aún cuando estás desconectado.

Pablo, sé que estas durmiendo porque creo que son como las 6 de la mañana en Uruguay. Pero acabo de llegar a Barcelona y nada, te quería decir que me encantó tu carta. Fue perfecta. Sos divino. Divino, divino. Me gustaría haberme traido mi celular para ahora mandarte algún mensaje, pero bueno… lo mejor que puedo hacer es dejarte muchos besos por acá.

Y… bueno, cómo arrancar de mejor manera la semana? Qué importa que haga frío, viento, o tenga cosas para hacer. Me voy a andar a bicicleta.

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68. Good Morning, Good Morning

Digamos que si hay que elegir, enero no entra ni en el top ten de los mejores meses de cumpleaños. Creo que solo pierde por febrero, y porque tiene menos días y siempre está el problema ese de que si naciste en 29 de febrero andá a saber cuándo cumplís. Solo por eso. Sin embargo, para variar, el destino eligió enero, y acá estoy.

Porque no hubo etapa -hasta ahora- de mi vida donde el cumpleaños no fuera un problema. Hasta los aproximadamente los 10 años, nunca hubo demasiados rubros para regalos de cumpleaños elaborados. Es decir, Navidad, Reyes… ¿quién tiene recursos para seguir regalando? (niños que leen esto: no intenten comprenderlo). A partir de los 10, si bien uno empieza a tener amigos de la escuela y eso, la cosa no mejoró sustancialmente: ponele que ahora habían regalos (aunque fueran lápices mecánicos), pero lo que no había eran niños. Todos estaban de vacaciones, así que durante mucho tiempo me vi “obligado” a festejar el cumpleaños en una especie de 2×1 con el de mi hermana, a fines de marzo. Un fiasco.

De adolescente y joven la cosa no cambió demasiado, fundamentalmente porque aunque quizás había algún amigo en la vuelta, yo intentaba estar afuera en enero (es lo que tiene, enero, playa, cocos, palmeras, cha cha cha). Así que entrado en la era celular, lo único que empecé a tener fueron mensajes de texto felicitándome y preguntándome si lo iba a festejar. Sí claro… solo que estoy a 400 km de distancia. Ni hablar cuando tuve la oportunidad de pasar algún enero en Brasil, menos que menos la opción de festejo.

Sin embargo… sin embargo siempre me gustó mi cumpleaños. Nunca hice grandes cosas (por obvias razones estimados), pero igual me divierto. Si estoy hago algo, unas hamburguesas, tomamos algo, salimos por ahí, quizás hasta un fogón en la playa. Super loco. El cumple del año pasado lo pasé la mitad en un avión, la mitad haciendo tiempo en el aeropuerto de Barajas, intentando llegar finalmente a Barcelona. Y ahora, que es mi cumple, como que tampoco tengo demasiadas ganas de nada. Ni ganas, ni recursos como para cocinar nada, ni nada.

Así que simplemente, feliz cumple para mí… tocaría el feliz cumpleaños con la guitarra, pero todavía no lo sé. Tiempo al tiempo. Quizás para el año que viene.

67. Boys

Hace como dos años se pudrió todo con Andrés, un amigo de la infancia. Es una historia un poco rocambolésca que implica amigos, amigas, sexo, drogas, brujas, policías, denuncias, llamadas telefónicas desde teléfonos desconocidos, amenazas, acusaciones de embarazo, y demás. Ah sí, si la vamos a hacer, la vamos a hacer completita. La última frase que le dije a Andrés fue más o menos así: “todo bien loco, pero el día que quieras aclarar un poco las cosas me llamás y nos juntamos. Sino, no me llames nunca más.” Nunca más llamó.

Hasta hace unas semanas. Me lo crucé en una fiesta, de estas que todo el mundo organiza porque es verano y… no sé, es verano. Yo estaba con unos amigos y lo ví, todo bien. Cero stress. No guardo rencor como que a casi nadie, y además generalmente me tiendo a olvidar de lo que pasó. Así que lo saludé, todo bien, y me fui. Esa fue toda la interacción que tuvimos en dos años. Cuando me desperté al otro día en casa vi que tenía un mensaje en el celular, de un número totalmente desconocido para mí (por favor remitirse a mi mala memoria).

Che loco, querés pasar por casa mañana? Nos tomamos unas cervezas y hablamos un poco.

No contesté. Porque obviamente seguí durmiendo. Y porque después me olvidé de contestar. Así que recién lo hice a las semanas, suponiendo siempre que era Andrés. Como todo el despelote había incluído también a la familia de Andrés, preferí juntarnos en una plaza. Así que compré una rica Patricia y caminé hasta la placita.

Perdón sí, pero tampoco la pavada. Hablamos, aclaramos algunos tantos, la amistad vuelve a pender de un hilo. Esas cosas que pasan, asumo. Me preguntó por Lorena, que qué había pasado, que cómo me había enterado, que si lo conocía al loco, bla bla bla. Y ahí en ese momento me di cuenta de dos cosas. Primero, cada vez me importaba menos hablar del tema. No es que me río cuando lo cuento, tampoco los extremos. Pero me parece un hecho tan semi distante, tan iluso, que prácticamente no me toca. Eso debe ser bueno.

Lo otro que me di cuenta es algo que, a pesar de que Andrés es un tipo… pongamos, especial, lo descubrió una de sus preguntas. “No, nunca me pidió perdón por nada.” Y eso me recordó la abismal diferencia entre algunas personas. Aunque quizás todo sea cuestión de tiempo.

– Igual… qué querés que te diga Pablo, la mina para vos era María Noel (una ex novia, a la cual todos ayudaron en dejar para que saliera con Lorena).
– Gracias Andrés… me hubiera venido bien la información hace cinco años.

Lo de Andy es un problema de tiempo, sin duda.

42. She’s A Woman

Después de ese día de encuentros extraños no buscados, volví a casa. Tenía que responder a algunos presupuestos que me habían pedido, así que me tomé el tiempo necesario para hacerlo correctamente (porque las cosas hay que hacerlas bien, y porque además hay que hacerse un poco el interesante y dejar que pase un poquito el tiempo). Cuando de pronto, de algún lado de la casa, siento que suena el celular. Soy de dejar las cosas por cualquier lado, así que me tomó un tiempo encontrarlo.

Pabli, gracias por devolverme el libro. Ya está en la biblio! Contento!

El mensaje de Luciana me llamó un poquito la atención. No es que necesariamente no lo esperara, pero igual. Así que siguiendo un poco todos los consejos que todo el mundo me da sobre todo, decidí contestarle y ver qué pasaba.

De nada. De verdad gracias, y perdón por la tardanza. Me alegro por él, los libros deben estar contentos. Vos, todo lindo chiquita?

Me contuve, sí. No fue nada jugado mi mensaje. ¿Qué esperaban?

Por suerte todo bárbaro! Disfrutando el solcito, trabajando y estudiando. Vos bien?

Creo que esto no está yendo a ningún lado… he perdido mi capacidad mensajecística creo. Yo que antes era tan bueno…

Bien! Yo? Bárbaro! Gordito como siempre y esperando pegar el estirón.

Yeap, esto no estaba yendo a ningún lado. Y como además ese mensaje no tuvo respuesta me quedé pensando. Oks, habíamos vuelto a tener un semi contacto, lo cual era interesante. No sé qué más quería, porque estoy seguro que no es una cosa que puede resultar. Pero… Horas después volví a encontrar el celular, y ahí decidí tomar una acción un poco más agresiva.

Chica linda que tiene libros contentos, tenés planes para mañana? querés ir a tomar algo?

Y me senté a esperar, mientras veía la tele. La respuesta tardó un poquito en llegar.

Tengo planes, como buena chica linda! Bs

“Bueno, es lo que pasa con las chicas lindas. Mi oferta sigue en pié, y cuando quieras la tomás…” le respondí y me fui por ahí. La pelota, como se dice a veces, estaba en su cancha. ¿verdad?
http://www.goear.com/files/sst2/355714a38e326bbdc12aa1db60ad3036.mp3″

35. Magical Mystery Tour

Hace como dos o tres años robé una idea. No creo que sea algo malo, de seguro hay más ideas dando vueltas por ahí como para que alguien se preocupe por la que yo robé. Además, ni siquiera la usé. ¿De qué se me puede acusar? Leyendo Orsai un día, robé la idea de conocer mis respuestas a lo largo de mi vida. Básicamente hacer un cuestionario de unas 200 preguntas y contestarlas a los 25, a los 50, y a los 75 años. Mi legado. Técnicamente sería el legado de otro, pero el mío a la vez.

Al principio ofrecí el papel de entrevistadora (puesto que sería una cosa grabada, una verdadera conversación con otro y con uno mismo al mismo tiempo, que después debería ser desgrabada y editada) a Lorena. Era obvio. Pero ya ni recuerdo qué dijo, solo que no prosperó.Así que seguí con mi amigo Felipe, que lo entendió al toque. La vida quiso que en realidad no saliera.

No sé ni siquiera cuáles deberían ser las preguntas (“¿qué opinas de las drogas?”, “¿matarías por algo?”, o “¿por qué ese rechazo a las verduras?”); pero sí tengo clara una respuesta: mi vida debería ser una roadmovie. El otro día venía como a las 4 de la mañana por la rambla, volviendo para casa, cuando me di cuenta que podría manejar toda mi vida así, yendo quién sabe para dónde, escuchando música. Esa noche en particular venía escuchando “Burning love” de Elvis. Excelente tema por cierto.

Quién sabe, quizás dentro de 25 años si tuviera que hacer una película de mi vida sería otra cosa. Quizás una de esas en las que actúa Adam Sandler en que conoce a una chica que cancela su casamiento por él, y viven felices y contentos en un barco. O una inglesa, donde parecería estar todo perdido (drogas, alcohol, mujeres y dinero) y automágicamente todo se resuelve: los malos se mueren, y yo me quedo con el dinero. Y ya que estamos con la chica.

Pero por ahora una roadmovie, con la radio del auto a más no poder, y moviendo la cabeza de izquierda a derecha, mientras que el auto se pierde por la carretera. Y funde a negro.
http://www.goear.com/files/sst2/0a712c6e5744f5fbe46ea4acab7acb43.mp3″

24. Words Of Love

Y finalmente el casamiento llegó. La ceremonia en un lado, la fiesta en otro, ambas bien lejos de mi casa; aunque como todos los conocidos terminamos alquilando una camioneta que nos llevaba y nos traía. Visto un poquito a la distancia creo que los planes no eran no manejar, sino evitar manejar en ciertos estados.

Sea como fuera, fuimos a la fiesta. Luciana estaba, realmente, hermosa. No puedo (¿genéticamente predispuesto quizás?) decir qué tipo de ropa tenía, ni siquiera estoy seguro de los nombres de los colores. Pero estaba hermosa. Bailamos (obviamente no el vals, porque me moriría de vergüenza), comimos, tomamos, conversamos muchísimo -entre nosotros y con todos los que estaban en la mesa-… y seguimos tomando, sobre todo cuando Micaela, la flamante nueva esposa, tomó el micrófono de la discoteca y amenazó gritando “que de acá no se va nadie que no esté en pedo, eh!?”.

Ahí, a eso de las tres de la mañana, me di cuenta que perfectamente podría seguir en ese círculo. Me sentía cómodo, la mayoría de los que estaban en la vuelta me caían bien, y yo creo haberles caído a todos bien. Hasta que cansado, me senté un momento en la mesa y unos minutos después vino Luciana.

– Hey… ¿cómo estás?
– Uff… medio cansado, pero bien de bien. ¿Vos?
– Bien… me gusta que hoy te quedes en casa
– A mí me gustas vos… muuucho tu casa no, pero hay que sacrificarse a veces
– ¿Cuál es tu problema?, ¿por qué no te querés quedar?
– ¡No dije que no me quisiera quedar!
– Pero ya casi ni te quedás
– No es así
– Yo creo que sí
– No Lu… pero además entendeme un poco también. Yo hace unos meses estaba planificando mí casamiento, no viniendo a uno. No es que quiera volver a eso, pero dejame acomodarme un poco también. No sé… tampoco creo que sea el mejor lugar para hablarlo, ¿verdad?
– No… me imaginé

Y se paró y se fue.
http://www.goear.com/files/sst2/ae01592edf4e6efab26b99c1a3b03119.mp3″

23. Think For Yourself

Alejandra dice:
y? cómo te va con la enana? ninguno de los dos me cuenta nada!
Pablo! dice:
bien… por suerte bien
Alejandra dice:
años yendo a facultad para que no sepas escribir más de cuatro palabras
Pablo! dice:
perdón pendex! estoy medio al palo! Yo creo que está todo más que bien, salimos, nos divertimos, se ríe de mis chistes… es cuasi fantástico
Alejandra dice:
wouu… y pensar que hace años yo ni te la quería presentar, qué mala amiga!
Pablo! dice:
jajaja… salado, qué te costaba ahorrarme unos añitos, eh?
Pablo! dice:
igual… no sé, es como que estamos en otra sintonía
Alejandra dice:
por?
Pablo! dice:
No sé… es como que creo que quiere cosas que yo, en este momento, no le voy a dar
Alejandra dice:
No jodas pabli, viví la vida y dejate de preocupaciones. La enana también necesita aprender a tener una pareja como la gente
Pablo! dice:
err… bue, asumo que debería decir “gracias”. Igual, medio que se me cae un huevo a veces el “volver a empezar”… me explico¿?
Alejandra dice:
Y bueno nene, alguna vez lo ibas a tener que hacer, no?

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