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79. Kansas City/Hey, Hey, Hey, Hey

Y partimos nomás!

Llegamos tarde como no podía ser de otra manera, y medio que hicimos que nuestro ómnibus saliera un poco más tarde. Pero igual nos fuimos. 24 horas de viaje ida, 22 horas de viaje vuelta. La verdad que el viaje en auto hubiera sido mucho más gratificante. De cualquier forma, imposible quejarnos. Una semanita en brasil con amigos, mucha cerveza, algunos brownies especiales, jugos en cocos, corridas de camarones, dois reais, y playas. Playas de verdad, playas con agua transparente, tortugas, arenas limpias y… uruguayos. Cientos de miles de uruguayos.

Parecería que no fuimos a Florianópolis, sino a Uruguayópolis. Así que, en un rapto de lucidez, nos movimos a otras playas, donde había brasileros. Y escuchamos hablar brasilero, y tomamos más cerveza, y nos bañamos en aguas más transparentes, y tomamos caipirinha como si hace mil años no tomáramos agua.

Y volvimos. Atrás quedó la piscina del hotel llena de latas de cerveza, las caminatas de noche por la playa, las heridas de Matías por ser medio descuidado, las brasileras, las uruguayas, los argentinos. Los bailes de mala muerte de los cuales nos echaron, el ciber que tenía dos máquinas siempre ocupadas y los muchachos que te hacían el cambio en la esquina. Allá quedó Praia do Forte con sus rocas, el barco Pirata, y Carlinhos que nos llevó a todos lados escuchando el disco de Kaya n´gan Daya a todo lo que da. Atrás quedó el Coche dos, el “no se duerman”, los espeto corridos, las cervezas de dudosa calidad.

Pero ya volveremos. De eso no hay dudas.

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74. I’ll Follow the Sun

Nunca pensé que fuera tan complicado organizar un viajecito a Brasil con amigos. Primero empezaron los problemas de las licencias, en un principio solo tres podíamos y los otros dos intentarían mover cielo y tierra para tener toda la semana libre. Porque claro, si nos vamos a ir en Turismo, por lo menos aprovechemos todo lo posible, verdad?

Después, empezó el periplo del alquiler del auto. ¿Cómo puede ser que en un país de servicios sea tan complicado alquilar un auto para cruzar la frontera? Pues parece que sí, de hecho solo una rentadora lo permite hacer y pretendía una garantía de 2.500 dólares. Con eso me compro un auto señora rentadora.

Por si fuera poco, faltando pocas semanas para irnos realmente (esto de dejar todo para lo último siempre es medio molesto ya) los dos últimos no pudieron arreglar sus licencias. Madre de dios. La ida en auto se complicó a nivel de costos, más si somos tres. Así que tenemos una reunión de urgencia para decidir qué es lo que vamos a hacer. ¿Y si nos vamos a otro lado? Minga, yo quiero playas, cocos, cha cha cha… Entonces, en una jugarreta inteligente, alguien saca una tarjeta de un amigo, de un conocido, de un vecino, de un primo que trabaja en una agencia de viajes. Todo es medio vertiginoso de más, en pocas horas pagamos los pasajes, y parece estar todo resuelto.

Dos semanas después estamos con los pies en la arena de Floripa, en bus, con cero pensión. Solo tres de los cinco iniciales, casi el doble de dinero, y sin un auto para movernos ahí. De última, rezamos para que no llueva.