69. Doctor Robert

Lunes (03.00 am más o menos)
aaaahjjjhhjj. Pocas veces me despierto dolorido, y hoy es una de esas veces. Verdaderamente me duele… ¿el estómago? supongamos que es el estómago. Debería haber prestado muchísimo más atención en la clase de biología. O por lo menos a aquella novia a la que ayudaba con sus pruebas de medicina. Ni modo, no sirve de nada quejarse del pasado… ¿dónde está el maldito botiquín? Pastillas… ¡hay puras pastillas y gazas!, ¡en la casa de un médico! ¿y si voy al fondo a buscar en el botiquín del fondo? No, no… se me tiene que pasar. Debe ser por lo que comí. ¿Qué comí? ¡Cené duraznos! Me levanto de la cama doblado del dolor, intentando hacer el menor ruido y movimiento posible, y llego finalmente al baño, busco en las repisas, nada, pura pavada de mujer: trescientos cuarenta y dos peines y cepillos, el secador de pelo, quitaesmalte, cremas para qué sé yo. Nada que sirva en este momento. Así que voy al fondo. Cada vez me siento peor, esto definitvamente no puede ser normal. Busco, busco, busco… para la presión, para la alergia, para el dolor de cabeza, dolor muscular, ojos, oídos… ¡al fin! Me clavo como 200 gotas de Sertal, y después como medio litro de agua para sacarme ese gusto inmundo de la boca. Me arrastro hasta la cama, y me tiro. Estoy empapado del sudor, y no es una noche que haga especialmente calor. Me quedo quieto y siento a ver si el medicamento me calma. Descubro que no me duele el estómago -a no ser que se me haya movido-, sino lo que vendría a ser… no sé, ¿una costilla?, ¿un pulmón? Carajo mierda, debería haber seguido otra cosa, no Humanístico que no sirve para una mierda. Sigo despierto, esto no se va. Mierda, ni siquiera voy a llegar a cumplir los 28, soy un desastre. Despierto a mi madre. Mamá, llamá a la emergencia, creo que se me rompió algo. Pablo, no jodas. ¿A la emergencia?, ¿qué te pasa?. Soy una piltrafa humana, lo ve y se apiada. Cuando viene el SEMM me examinan y me dan Buscapina intravenosa. Es cómico sentir como el medicamento va por tus venas (literalmente) y la sensación de placer te invade a medida que el dolor se va. Hurra por los médicos. Se van. Me duermo drogado y feliz.

Martes
Me levanto, ni signos del dolor. Vida normal a pleno. Bicicleta, playa, llamadas internacionales para felicitar por el cumpleaños a mi tía, preparación de mi no fiestita de cumpleaños. Le comento a mi madre que ayer me sentí realmente mal. Debe ser algo que comiste… con estos médicos así estamos.

Miércoles (feliz cumpleaños guachito!)
Tengo una molestia en el costado, como en la costilla. Insisto, sé que no es la costilla…pero es ahí donde me duele. Igual vida cuasi normal. Atiendo bastantes llamadas telefónicas por mi cumpleaños, muchos sms, algún mail. Me llama Lorena, qué necesidad. Mi hermana me pregunta qué vamos a hacer, y acordamos salir a cenar con mis padres. Así que me baño, me afeito, me visto lo mejor que puedo (conociendo mis limitaciones, claro) y nos vamos a cenar a un lugar que hacen pastas. Soy horrible mintiendo: me está empezando a doler de nuevo. Mi madre me pregunta, y yo no puedo mentir, mi cara lo dice todo. No encuentro paz interior, ni siquiera el día de mi cumpleaños. No importa cómo me siente en la silla, cada movimiento es como si alguien se hubiera dejado un abrojo… no, cientos de abrojos en mi pulmón/costilla/costado. Y no cualquier abrojo, sino de esos verdes super duros. Vamos a casa por favor, necesito algo que me calme. Un médico, un calmante, alguien a quién pegarle. Algo. No llegamos a casa, a mitad de camino pido que no me regalen lo que tienen pensado y que lo sustituyan por un desvío urgente hasta la emergencia. Se me caen las lágrimas del dolor. ¿Estaría vencido el Sertal? Es posible, en casa nadie usa los medicamentos. El médico me dice que no tengo nada, y me hace un examen de orina y sangre. Normal. Aparece un enfermero que me tortura con jeringas mientras que me inyecta un calmante. ¿Podemos llevar una nave a Marte pero no hemos inventado algo que sustituya a las jeringas? Pasan los minutos y no siento nada del calmante. El médico se asombra, así que me da pase urgente al cirujano. ¿Al qué? Carajo mierda, no como más pastas ahí. Ni duraznos. En el hospital nuevamente me vuelven a pinchar (dios me libre, ¿es que nadie se apiada de los cumpleañeros?), me vuelven a sacar sangre, me hacen mil estudios que van desde una tomografía computada, hasta un electrocardiograma y una ecografía. Me preguntan y a todo digo que no: no fumo, no tomo, no tengo cáncer, no tengo diabetes, ni hipertensión, ni me operaron, no soy alérgico, no soy sedentario. No. Me tiran en una camilla y me dicen que intente dormir. Veo que amanece y llega la doctora. No me calmó el dolor, no vi al cirujano todavía, pero me dice que no tengo nada y que seguramente es algo que comí, que me vaya a casa y que tome Buscapina cada 8 horas. Le ruego que no es así, que necesito alguien que me cure, un transplante, un avatar, algo por favor. Se rie. A las 6 de la mañana vuelvo a mi casa finalmente con mi padre.

Jueves
A las 9 de la mañana estoy en pie otra vez en la puerta de la emergencia del hospital. Me ve la misma doctora y se sorprende. Hace días que no duermo, y me duele acá mucho. Arreglame o verás mi ira. Aparece un cirujano, me vuelven a pinchar. No tenés absolutamente nada (algo tengo por dios!) pero vamos a pedir una segunda opinión. Aparece la representación de Dios en la Tierra, mi salvador. Tenés algo sí, claro que tenés, y hay que operarte. ¿Cuándo fue la última vez que comiste? Hace años luz ya. Mejor, no comas nada, suero contigo. Ni agua. El dolor sigue ahí, cada vez que el efecto de los medicamentos -que ahora me pasan por vía- se va, el dolor vuelve. Siempre está ahí. ¡Morfina por favor! 21.30 entro al quirófano. Te vas a sentir como un poco borracho -si este hombre supiera- contá hasta 10 para atrás. 10, 9…

Viernes
No dormí en toda la noche otra vez, aunque estoy extremadamente cansado. La vía en el brazo me duele muchísimo, e intento moverme poco para evitar que se salga o algo así. Aparece mi salvador, me pregunta cómo estoy, me mira los puntos. Sos un marica me dice, no aguantás nada. Portate bien y en unas horas te damos el alta. Al hombre de la cama de al lado le traen pollo con arroz, tengo hambre. Me traen sopa de calabazín sin sal y puré de zapallo. Mi hermana me va a comprar galletitas. Vuelve mi cirujano preferido a las horas, me ve con ganas de irme. Me pregunta si fue al baño y esas cosas. Todo ok. Bueno, ahora cuidate… por unas tres semanas no hagas esfuerzo, comé muy sano, y después hacé una dieta de un mes aproximadamente sin grasas. Al fin y al cabo ya no tenés vesícula. Ah, feliz cumpleaños.

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8 Respuestas a “69. Doctor Robert

  1. si!!!! apenas arrancaste dije “una colecistitis” !!!! me tendrías que haber buscado a mí primero y te diagnosticaba de una jajaja
    que te mejores, beso

  2. “no tomo” (jua!)
    vuelto a la vida y renovado? así me gusta. ; )

  3. jajaja pobrecito.
    si cada cumpleaños lo vas a festejar similar , en unos años te quedás sin interior .
    ajajajaja

    enfin, feliz cumpleaños pablo g. !

  4. che, porque no escribis mas??
    extraño tus posts…

    sera porque queres que tu blog termine en el 69? 😛

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