62. A Taste of Honey

Ya lo dije varias veces: tengo como una necesidad de que las cosas cierren, que sean redonditas. No puedo dejar un poco de bebida en la botella, ni comida en los platos, ni me gustan las historias que no tienen finales, y necesito que todo sea más o menos simétrico. Me acuerdo que en más de una oportunidad, en la clase de matemáticas del liceo, la profesora ponía algunos problemas lógicos que implicaban descubrir (o más bien, resolver) cómo seguía la secuencia numérica. 1 – 3 – 5 – 7-… el 9 parecía evidente para todos, menos para mí, que solo venía una secuencia absurda. Mi secuencia necesariamente volvería al 5 – 3 – 1.

ayer
Un año atrás, exactamente un año atrás, mi vida era un despelote. Me despidieron, y unos días después descubrí (no resolví) que mi pareja salía con otro. No solo salía -lo cual podía haberlo no sé… perdonado quizás- sino que se escribía, se llamaba, se buscaba. El sexo siempre será sexo; lo otro no. Así que como buen taradito que soy, me armé mis planes, sin decirle demasiado nada a nadie. Sobre todo la parte de que era un cornudo consciente. Pero claro, la fecha no era la ideal. Así que, a pesar de todo, las fiestas las pasamos juntos con Lorena.

Ya habíamos arreglado hace mucho tiempo con amigos pasar el 24 en el Mercado del Puerto -hacía muchos años que no iba-, y como en realidad eran amigos en común, no tenía sentido ir separados. A esa altura (y a pocos días de irme de viaje) simplemente compartíamos la misma casa, y nada más. Yo no tenía nada que decirle, y ella evitaba quedarse más de lo necesario. Así y todo, como yo no quería ser un cornudo en Navidad, ni ella una reventada, hubo una especie de muto acuerdo. Por lo que el Mercado nos encontró con otros tomando sidra berreta, tirando botellas, mojando turistas, etc. Hasta que apareció él. Fue un golpe bajísimo, razón que solo hizo incrementar mi odio. Así que me fui a mi no casa.

Lorena llamó tarde, mientras que yo me bañaba intentándome sacar todo el pegote de la sidra de $15. En el contestador me preguntó por qué me había ido así nomás, y si quería que me pasara a buscar, por si todavía tenía pensado pasar con ella en lo de sus padres. <ironic>¡Nada quería más en el mundo! </ironic>. Le mandé un escueto sms, y me pasó a buscar junto con su hermano. La cena no fue nada del otro mundo, pero me dediqué a destruir todo ambiente posible. Hablé mal de los católicos (padres bastante católicos), bien de los judíos/chinos/negros (tío gay homofóbico y antisemita), excelente de los especiales de los canales de televisión (hermano totalmente enfermo por la porquería que pasaban), y muy mal -especialmente muy mal- de las perras de corazón frío que engañaban a sus parejas (tía abuela enormemente conservadora). Terminamos viendo fuegos artificiales en el techo, mientras que dentro de la casa se escuchaban algunos gritos intentando terminar un tema inadecuado (como si a los negros les gusta trabajar, o si habría que dejar que los judíos tuvieran escuelas por ejemplo). Sí, la familia de Lorena es algo que no pienso extrañar. 12.45 bajé del techo, me despedí de todos, les dije que me iba de viaje, y que posiblemente no los volvería a ver. Saludos, y me fui caminando hasta mí no casa. Unos lindos 15 km que me hicieron recordar lo solo que estaba, porque ni un solo ómnibus encontré.

hoy
Para que todo cierre, este año no pude no hacer otra cosa. Así que volví a arreglar con amigos (esta vez otros amigos) para ir al Mercado del Puerto, y probar otra suerte. Cerrar el círculo, este maldito año en el que no todo ha salido como yo quiero. Nos encontramos a las 11 en la Puerta de la Ciudadela, y ahí arrancamos. Mucha sidra berreta de $30 pesos (maldita inflación), varias botellas volando, y muchas risas. Sobre todo risas. Hacía mucho tiempo que no me reía tanto, de tantas cosas. Quizás no estaba en mis planes el detalle de recibir una botella en el labio, pero bueno… una de cal, una de arena.

Volví a casa, me bañé otra vez intentando sacarme el pegote de la bebida inmunda, y me dediqué a pasar una tranquila velada con mi familia. Sin peleas, sin chistes de judíos/negros/chinos/gays. Alguna llamada al extranjero, y no demasiado más. Cerca de la 1 me pasaron a buscar unos amigos y enfilamos a una fiesta, que veníamos programando hace rato. Técnicamente fue de lo único que me preocupé en varios días: de organizar la ida a la fiesta (las entradas, la hora en que nos juntábamos, dónde, etc). Y no me salió nada mal.

Volví a casa a eso de las 9 de la mañana, con el sol rompiéndome la cabeza. Sí, otra vez caminando solo. Pero notoriamente más feliz… por lo menos se había cerrado una especie de círculo. Esperemos que el próximo que se abra sea un poquito mejor.

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4 Respuestas a “62. A Taste of Honey

  1. sí, seguro el 2010 viene mejor….
    besos y felicidades!

  2. más que en círculo la vida se mueve como en montaña rusa. un día estás arriba, un día estás abajo.
    eso y : “la alegría va por barrios”

    feliz 2010 y ya no más pasos al fondo. ahora empieza el viaje 😉

  3. que el capitulo “mañana” sea todavia más feliz 😉

    y que el 2010 sea mejor que el 2009 y peor que el 2011!! 😀

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