61. The Night Before

Sí, hace mucho calor. Sí, la gente se pone como loca y maneja hermosamente horrible. Sí, las compras navideñas son un dolor de cabeza. Sí, le tengo una especie de fobia a los lugares con demasiada gente que tiene dolor de cabeza porque están haciendo las compras navideñas (sea un shopping, sea la feria, de día, de noche… da lo mismo). Sí, acá no nieva nada y sin embargo comemos comida como para pasar el invierno en una cueva hibernando. Sí a todo eso, y seguramente a mucho más. Pero a mí las fiestas me encantan.

No hay una perfecta explicación para eso, pero me gusta. Me gustaban mucho más antes, cuando era más chico. Una mezcla de los regalos de navidad (que por un problema de calendario familiar nunca fueron muchos), de la cantidad de personas en la mesa, de los fuegos artificiales. Aunque acá hay que hacer una pequeña disgresión: en mi casa casi nunca hubo. No sé si me quedó algún trauma por eso tampoco, pero no había fuegos artificiales. Como mucho algún que otro chasquibum y esas cosas. Pero no demasiado más. Nunca una batería de 500 cañitas voladoras de esas que te dejan ciego, ni un volcán que da miedo, ni nada. Como contrapartida nunca perdí un dedo prendiendo nada, y lo puedo decir casi que con orgullo.

De hecho, hace unos años, organicé una especie de cruzada familiar y como en agosto empecé a juntar dinero de todos los involucrados, para así llegar a Navidad y tener un buen armamento. Un fiasco. Creo que tuvimos en total unos 250 pesos, que no dieron ni para medio volcán. Así que, como siempre, nos contentamos contando la cantidad inmensa de dinero que tiran todos los vecinos.

Decía entonces, las fiestas. Sí, me gustan. Familiares en la mesa, gente que se enoja porque no puede salir, otros que en vez de decir “borracho” dicen “berracho” y ya todo el mundo sabe quién es que tomó demasiado alcohol, mucha comida, y esas cosas. No sé, a mí me gusta, la paso bien. Así que nada, hoy -que como bien lo dice el título, es la noche anterior- les digo felices fiestas. Este fue un año especie de bisagra, que necesariamente necesitaba salir medianamente bien. Y este espacio, y los que me ayudaron también del otro lado, sirvió para eso. Así que gracias.

Por lo que levantemos esas botellas y a romper la noche.
He dicho.

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Una respuesta a “61. The Night Before

  1. Sí! a mí me embolan las mismas cosas que te embolas a vos, pero también la paso bomba!
    besote y felicidadesss

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