55. Got To Get You Into My Life

Les discutí hasta el cansancio a Leandro y a Virginia que la pintura no iba a funcionar, pero no hubo caso. Así que marché a la fiesta de disfraces con la cara pintada de blanco. No creo que hayan pasado 25 minutos dentro de la fiesta, cuando se me empezó a correr toda: demasiado calor. Yo no sé por qué la gente no me hace caso de primera.

Igual, con mi traje violeta causé sensación. Y aunque iba con las expectativas relativamente bajas -la noche anterior había sido complicada y las ganas de salir se me habían evaporado. Solo iba porque ya había pago la entrada-, la verdad es que nos divertimos montones. Porque, como dijo una amiga, las fiestas de disfraces tienen ese plus: sos un personaje. Así que de golpe la gente se sacaba fotos con nosotros, o nos felicitaba (o al menos yo entendí que nos felicitaban).

No todos los días se puede bailar de la mano del señor Bomba, de Jesús, de una jugadora de fútbol a la cual dejaría que me hiciera todos los goles que quisiera, a varias de los 101 dálmatas, o con aproximadamente 150 de los 300 espartanos.Hermoso. Ecléctico. Hermoso de nuevo. Cerca de la hora de la partida la vi. Ella iba bailando entre todos con su capa roja, pasando entre la gente. Fantástica. Igual a los 15 segundos la perdí de vista, y en vista que tanto Leandro como Vicky se querían ir, abandoné toda esperanza.

Así que llegué a casa, me saqué la pintura, y me acosté un rato. Al otro me puse a descargar las fotos (sobre todo teniendo en cuenta eliminar aquellas que serían definitivamente un bochorno) cuando la volví a ver. Hermosa. Yo no había sacado esa foto -porque era en el baño de las mujeres… y no recuerdo haber entrado-. El problema es que, obviamente, no sé nada. Tampoco, siendo justos, creo que hubiera sabido algo si me la cruzaba en la fiesta y le intentaba hablar. Pero lo cierto es que no sé nada, ni su estado civil, si es de este país, si habla español, si es mala (qué va… seguro que no). Ni siquiera si tiene un nombre que mi cerebrito acepte finalmente.

Solo sé que me enamoré de la Mujer Maravilla, y que ahora no me la puedo sacar de la cabeza.

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10 Respuestas a “55. Got To Get You Into My Life

  1. Una vez me disfracé de estatua de la Libertad para un acto y… nda, entiendo lo de la pintura.

    Sacando eso, yo banco las fiestas de disfraces!
    Ahora… de violeta con la cara pintada? eras Tinky Winky?

  2. jajajaja
    lo que pasa es que la mujer maravilla se va en su nave insible y plim! desaparece.
    siempre quise tener las botas de la mujer maravilla!
    ufaaaaaaa

  3. Pero Oh!… las botas son lo de menos!! Tenía un avión invisible, un lazo que te hacía decir la verdad, y una tiara que usaba de boomerang… y vos querés unas botas que te las comprás en Chele!! : )

  4. era yo la mujer maravilla!
    ja , si ! brincos diera!
    tinky winky jajaja , te imaginé , raro , porque no sé como sos , pero te imaginé. igual , yo me había dado cuenta que eras el guasón , eh !
    hacía mucho que no pasaba por acá , yo también. es que últimamente no estoy pasando por ningún lado.sepa entender.

    beso , pablo y no dejes cabos sueltos , buscala! secuestrala y pintale una sonrisa en la cara 😉

  5. why so serious?

    ah, el lazo de la verdad también quería, sí!! pero las botas eran fantásticas… creo que en mi imaginación las imaginaba en una mezcla con los zapatos de dorothy gale ^^

  6. era ella ?

    .
    .

    asfghjlkltm eniemnbovneª!

  7. JAAAAAA
    fantástica (sobre todo el pelo, me encantó)
    pero no tiene las botas!

  8. Pingback: 59. I’ve Just Seen a Face « Tocando fondo… o casi

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