53. Free As A Bird

No soy especialmente bueno para las fechas. De hecho hay muchas veces que sé más o menos cuándo pasó (fue en enero del 2002, julio del 97, verano de la década de 1990). Pero hay fechas que quedan marcadas. 20 de enero, 8 de enero, 12 de octubre, 7 de noviembre de 2008.

Y frente al mar voy a recordar lo que no fue,
pero espero encontrarlas otra vez alguna vez
casi las tuve en un abrazo a las dos,
pero no hubo lugar para el amor de a tres

Yes. El 7 de noviembre del año pasado empezó todo. O más bien terminó todo. Algo todo. Algunas amigas me siguen diciendo cada tanto que en realidad a veces sigue siendo demasiado pronto, y que uno también tiene que aprender a estar solo. Claro que tengo mis rabietas, que entiendo que el ser humano es un ser gregario por naturaleza, y que no quiero a veces aprender a estar solo. Es como aprender a llorar, a sangrar, a pasar hambre, a que te peguen y que no te dejen moretones. ¿Quién puede querer, en su sano juicio, aprender esas cosas?

No tengo corazon pero te digo la verdad,
las mellizas eran lo mejor de la ciudad,
hubiera sido lo mas triple que se puede pedir

Un año ya. Parezco un viejo quejándose de que el tiempo cada vez pasa más rápido y, sin embargo, para mí pasó extremadamente lento a veces. Y si tengo que hacer un análisis, la verdad es que podría haber sido peor. Podría no haber viajado nada, y terminado en Rocha cruzándome constantemente con recuerdos caminantes, o peor: con los recuerdos que todavía no llegaron. Lorena podría no haberse mudado a lo de su madre, y cruzármela cada vez que vaya al supermercado, o en el bar, o en la parada del ómnibus. Podría no haber tenido un grupo de amigos digno de alcohólicos anónimos, que me ayudara a salir otra vez, a reírme a carcajadas por las calles de Montevideo, a discutir sobre las pecas y las pelirrojas.

No basta con vivir,
quiero mi parte de Victoria y Soledad.
Estoy buscando algo que no voy a encontrar,

a Victoria y Soledad cuando se van.
Un año de Victoria y Soledad
Un año…

Además se termina el 2009, fin de año está a la vuelta de la esquina. Me lo repite Diego, cada vez que hablamos sobre el trabajo y me dice que en los supermercados hace como un mes que ya están acomodando los turrones. Así que intento hacer mis propias promesas para el próximo año: o recompongo finalmente mi vida o me voy a recomponerla a otro lado. Ahorros casi que tengo, ganas no me faltan. Me vendría bien un compañero. Una compañera mejor.

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5 Respuestas a “53. Free As A Bird

  1. “el tiempo no cura, distrae” dice una canción. y yo le agrego que es mudo, no “dirá” como suele aconsejar alguna gente.
    pero es cierto que todas las personas, creo yo, tenemos tiempos distintos para las cosas, todos asumimos, vivimos, asimilamos y procesamos las cosas a nuestro ritmo. y no hay una vara que mida “lo correcto”.
    y no lo digo por caer en un relativismo absurdo que libere a todo el mundo de culpa o defienda lo indefendible.
    ciertos tiempos son personales y nadie más que uno sabe qué es poco o mucho tiempo para algo.

    y… mientras viajar no sea simplemente huir, cosa que dudo se pueda hacer por siempre, es algo fantástico.

    aprontemos las mochilas!

  2. Puede ser sí Oh. Pero sea mucho, sea poco, necesito salir de este estado psicotrópico. El problema es para dónde salir.

    Igual durante la semana he estado de lo más ciclotímico: en el casamiento de mi prima casi me pego un tiro. En los cumples varios repunté un montón, porque muchos estaban peor que yo. Así que veremos a dónde nos lleva esta montaña rusa de emociones… wow! : )

  3. Pablo, repito lo que ya hemos hablado en otras ocasiones. Viajar es genial, y ayuda a recomponer algunas cosas, y a ver otras desde una óptica distinta.
    Pero a veces, el problema es que uno está confundido, y es poco probable que todo se aclare, aún recorriendo el mundo y visitando lugares increíbles. O bien, intentando asentarse en otro país.
    Son etapas, yo estoy en una un tanto parecida, pero de verdad creo que va a pasar. Y no es conveniente tratar de acelerar el propio proceso.
    Pero en fin, andate de viaje, disfrutá, despejate, y lo demás se irá acomodando, a tu tiempo.

  4. No, no creo. Al contrario creo que toda esa confusión debe ser aclarada porque esas etapas no ”pasan” y si no las aclarás vuelven…

    Te voy a contar un secreto. Cuando yo estoy así, que no sé para dónde ir, agarro un libro y me voy a un parque o a la playa (en este caso y ciudad tiene que ser a la vera del Támesis en vez de la playa) a leer bajo el sol. Pero un buen libro tiene que ser. Y después me siento mejor, no sé, a mi me pasa eso.
    Pero si, Pablo, andate, venite, no le des mucha importancia y hacé lo que te de la gana en el momento que te den ganas de hacerlo, cuando pensás demasiado en lo que hacer o no hacer al final no hacés nada. Léase Hamlet.

  5. Ah, y el tiempo, ah, ese bichito que anda y anda, es un invento. No le des bola ni lo cuentes y dejaselo a los empresarios y yuppies (o como quiera que se diga. (se escribe hippie, se pronuncia ”gipi”)

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