41. Don’t Pass Me By

No me considero un tipo extraño, pero tengo mis particularidades, que muchas veces son contradictorias entre sí. Soy bastante tímido, y sin embargo a todos los lugares que voy (desde un bingo a beneficencia hasta un cumpleaños de desconocidos) termino siendo el cuasi centro de la fiesta. No es que quiera, es que pasa. Lo mismo me sucede con la gente: no la soporto en grandes cantidades. No puedo estar demasiado tiempo en la feria de Villa Biarritz, ni en un shopping, ni caminar por el lado de la sombra en 18 de Julio. Y, sin embargo, me encuentro con gente todo el tiempo. No es que quiera, es que pasa.

Mí día tenía dos grandes items para hacer: sacarle fotos a una plaza y devolver un libro a Luciana. Así que aprovechando el magnífico día fui, camperita, morral, iPod, lentes de sol y a disfrutar. La rambla estaba preciosa, mucha gente corriendo, muchos escolares, muchos turistas sacando fotos en el Mausoleo… todo precioso. Llegué a la plaza, saqué las fotos y emprendí mi vuelta. Como el día estaba hermoso decidí ir caminando desde el Templo Inglés (donde más o menos estaba la plaza) hasta la casa de Luciana, total… tampoco es que tuviera demasiado para hacer.

1. Así que empecé a subir desde la rambla hasta 18 de julio, disfrutando de los árboles y el sol. Como no me llevo extremadamente bien con la gente, no subí por las calles más concurridas, sino que por otras (que como soy desmemoriado no tengo ni idea de cuáles son).  Venía yo tranquilísimo -inclusive a punto de cantar en voz alta y todo- cuando en determinado momento nos cruzamos los tres: yo, unas señoras fumando en la vereda, y algunos escolares que venían corriendo calle abajo. Fue una especie de reacción en cadena, porque uno de los peques me empujó en su carrera y yo (que tampoco me caracterizo por tener el mejor equilibrio) terminé empujando a una de las fumadoras. Con los auriculares puestos igual pude escuchar el insulto de ella, así que me detuve unos segundos a ayudarla a levantarse. Y ahí nos vimos: mi ex suegra. Momento incómodo #985. Que cómo estás, que en qué andás, que Lorena está en Salamanca, que pasá por casa cuando quieras a saludar, que te extrañamos…

2. Bien, medio recompuesto del encuentro, seguí calle arriba. Cuando llegué a 18 de Julio decidí llamar para confirmar que ya había tomado las fotos de la plaza correcta, y así que todo el mundo se quede tranquilo. En eso me entraron las hermosas ganas de un helado, así que vi un McDonald´s medio cerca y paré en una ventanita para comprar un conito de dulce de leche. Fue parar y arrepentirme. Me atendía María Noel, una chica que… que bueno, digamos que nunca más llamé en algún momento. Y yo, que tengo mala memoria, tardé en reconocerla. Pero ella no. Momento incómodo #986. Por supuesto que no me recriminó nada, nadie puede ser tan psicótico; pero igual era en un lugar en que no quería estar.

3. Terminé mi helado rápido, porque el solcito estaba haciendo de las suyas. Llegué a la esquina de Luciana, saqué el libro, una lapicera y mi libretita, y le escribí “Gracias por el libro. Perdón por todo. Pablo”. Lo metí en las primeras hojas y me paré en frente al edificio. Dudé… dudé… y finalmente le hice señas al portero.

– Buenas tardes, vego a dejar este libro para el apartamento… este, ese que está en el primer piso, a la salida del ascensor
– ¿El 101?
– Si usted dice… sinceramente no me acuerdo del número (no mentía, me cuestan esas cosas)
– Oks, yo se los dejó. ¿A cuál de las tres chicas se lo devuelvo?
– A la más linda (tampoco mentía)

Me di media vuelta y me fui. Salí del apto, me volví a enchufar el iPod y encaré rumbo a la para del ómnibus. Demasiada caminata por el día de hoy. Doblé la esquina y paf! Me choqué con ella. Luciana estaba, como no podía ser de otra forma, apurada. Esa boca además seguía siendo hermosa. Momento incómodo #987. Nos saludamos, que qué hacés por acá, que vine a dejarte el libro que me prestaste, que ah muchas gracias, que tus cosas cómo van, que bien y las tuyas, que bien bien perdoname pero estoy llegando tarde a todos lados, que no pasa nada, que te llamo y nos vemos te parece?, que no te creo pero dale.

Si… salir a la sociedad tiene sus cosas extrañas, no lo dudo.

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7 Respuestas a “41. Don’t Pass Me By

  1. ha sido la semana de los encuentros/salidas raras, Pabla…
    salir de la ostra a veces tiene eso, supongo.
    pero aguanten los momentos incómodos/raros!

  2. He tenido de esos días. Hay veces que hay que hacerle caso a los instintos: si te dice ”no te levantes de la cama, hoy no” hacele caso.

  3. Es que Olive… sin momento incómodos/raros no tendría demasiado para contar. Aunque igual podrían existir algunos un pelín más placenteros!

    tangie… pero es que todo indicaba que debía salir de la cama! Un día precioso, calorcito, vacaciones, sacar fotos. Si lloviera todavía, pero no!

  4. siempre es raro rencontrarse con un ex, sobre todo en los primeros tiempos y cuando vos planeabas no verl@.

    ¿habrá una formula para superar esa incomodidad tan rara?

  5. Hay veces que los momentos incómodos no lo son tanto, y terminan haciéndonos sonreír, aunque sea por lo bizarro de la situación. Creo que lo de la ex suegra fue lo peor: que el encuentro surja a partir de un insulto, no da! Jaja, a disfrutar de las estrafalaridades de la vida.

  6. Si Magui, no son tanto… y a la distancia uno se termina acordando hasta con cariño y todo!

    dorothy… la solución es irse 🙂

  7. yo salgo todo el tiempo a todos lados y jamás me pasan esas cosas.
    interesante…

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