0. ¿Y esto?

Hacía una semana que me habían despedido (de hecho, el viernes pasado). No era una cosa que no viera venir, pero igual… uno siempre intenta que no pase. Que la crisis, que igual seguimos en contacto, que me están metiendo presión de otros lados, etc. Creo que ni siquiera había tenido tiempo de asimilarlo del todo, porque con la indemnización y el seguro por estar desempleado igual podía tirar algunos meses sin problemas financieros.

El celular empezó a sonar en algún lado de la casa que no era el cuarto, y en ese momento me dí cuenta de que Lorena se lo había olvidado otra vez. Ni me inmuté. A los cinco minutos volvieron a llamar, pero yo tenía otros planes. Al punto de que salí a correr (entendí sabiamente que si no me ponía a hacer algo me iba a volver loco), volvi, me bañé… y ya ni me acordaba del celular. Hasta que terminando unos diseños en la pc volvió a sonar, pero esta vez un mensaje. Me di cuenta que Lore ya estaba conectada desde el trabajo, así que me paré a buscarlo para decirle de quién eran las llamadas y los mensajes, a ver si le interesaba ponerse en contacto con ellos. Pero cambié de idea cuando el mensaje de un tal Diego decía algo así (perdonen que no me lo acuerde exactamente de memoria): “divina, qué pasa que no me atendés? Me encantó verte ayer porque cuando no te veo me quedo medio loquito. Hoy te paso a buscar como siempre? Te extraño”. ¿Y esto?

En milésimas de segundo pasaron doscientas cosas por mi cabeza. ¿Quién es Diego?, Lorena no conoce a ningún Diego, ¿qué es eso?, ¿desde cuándo lo ve?, seguro que no es así… volví a sentarme en mi escritorio y me dispuse a disipar todas mis dudas lo más rápido posible.

– ¿Quién es Diego A.?
– Un amigo
– ¿Un amigo?, ¿me estás tomando el pelo?
– …

Triiin… nuevo mensaje de Dieguito “Me encanta estar contigo. Me exitás un montón! Ya quiero verte!

– Un amigo que escribe estas pajereadas? ¿De qué me estás hablando?
– Te llamo
– Andate a la mierda

En esos momentos partí en dos la hermosa tapida del celular que con tanto amor y cariño le había regalado hace como medio año a Lorena. Y acto seguido me desconecté de la Red. Llamó Lorena a casa llorando, que estaba confundida, que era una pendeja… corté el teléfono en la mitad de la conversación. ¿En qué momento se me había descalabrado tanto la vida?

Salía de casa cuando ahora sonaba mi celular. En todo el lío que había armado en casa me costó encontrarlo y cuando vi que decía “Desconocido” casi no atiendo (basta de malas noticias!). Pero igual atendí: me avisaban que el lunes debía pagar la primera cuota del préstamo que había pedido para los anillos y parte de la fiesta. Mierda! ¿Cómo si hace dos semanas estaba en la cama haciendo la lista de invitados para mi casamiento, hoy estaba en este nivel?

Murmuré alguna que otra cosa, corté y me fui a caminar un poco porque necesitaba aire y rápido. Hermosa manera de empezar un fin de semana.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s