No, no fui al aeropuerto. Ni yo quería, ni ella quería. Y sí, nos mandamos algunos mensajes más después que la dejé en su casa. Y que todos me pregunten “¿y ahora qué vas a hacer que no está?” tampoco ayuda demasiado. Diría Majo, una amiga, que se vaya al mes de haber empezado a salir es como un asesinato al enamoramiento. Y tiene razón.
Pero… por otro lado, ¿había otra cosa para hacer? No, ninguna. Ella no se iba a quedar, ni yo la iba a seguir, ni nada. Así que ahora a pasar el maldito calendario lo más rápido posible, para que los 84 días se transformen en 30, en 10, en 2.
Por si fuera poco el domingo cuando se fue, por alguna extraña coincidencia del destino, me la pasé solo en casa. Mis padres seguían afuera, y mi hermana aprovechó para escaparse por ahí con su -ahora ya no ex- novio. Así que como venía gente a arreglar unas cosas en casa, me tuve que quedar. Y no fue nada divertido. Por suerte ahora los días son más cortos, la única ventaja para que 80 y tantos días se vayan más rápido.
los primeros y los últimos son los peores…el medio se va pasando…
llenate de cosas para hacer!
Si… como quien no quiere la cosa el tiempo va pasando. No es nada grave tampoco. El tiempo es solo tiempo, hay cosas peores.
Gracias Bill por el msn! : )
y las noches?
y… las noches son complicadas. Más en invierno